El heredero de J.D. Salinger

¿Quién continúa el mundo de JD Salinger?

Por Andrés Hax

[Publicado originalmente en el blog de Eterna Cadencia el 29 de junio, 2015]

1.

El propósito de esta nota es compartir una intuición. Llamarla tesis sería demasiado ambicioso. Una tesis se tiene que comprobar sistemáticamente y con rigor académico; acá nuestra intención es sugerir la ampliación de un mundo literario que aparentemente estaba cerrado. La única comprobación necesaria de esta propuesta es que el lector o la lectora la sienta real; que al hacer el experimento que proponemos se le abra un nuevo mundo que nunca sospechaba que existía, aunque estaba delante de sus ojos todo el tiempo.

La idea es la siguiente: el heredero artístico, espiritual y estético de J.D. Salinger es el cineasta Wes Anderson. El mundo que ha creado en sus películas no es simplemente parecido al de Salinger, sino que es una continuación orgánica de aquel. A tal punto, que si aceptamos esta propuesta, podríamos a llegar a pensar en un nuevo autor (imaginario pero a la vez real) compuesto por Salinger y Anderson juntos.

Aceptar la propuesta requiere un salto de fe más de que de lógica. Pero estamos convencidos de lo que decimos. El mundo literario tan único que creó Salinger en su breve, pero amadísima obra, sobrevive, respira y sigue creciendo en el mundo que construye Wes Anderson en su cine. La forma de probar la legitimidad de esta propuesta es simplemente releer a Salinger y después ver las películas de Wes Anderson cronológicamente. O tal vez todo mezclado. Pero ambas completas. Estamos convencidos de que si aceptan esta amena invitación, verán que lo que decimos tiene una verdad profunda.

En lo que resta de esta nota presentaremos apuntes básicos para iniciar el recorrido. Esto es un comienzo, no más, porque estamos seguros de que cada lector, cada lectora, irá encontrando un sinfín de correspondencias entre las obras del escritor y el cineasta, tanto en los detalles minuciosos como en temas autorales, estéticos y hasta filosóficos.

*

2.

El primer –y menos sutil– punto de comparación entre Salinger y Wes Anderson son las grandes familias que crearon en su obra: los Glass y los Tenenbaum.

Los nueve miembros de la familia Glass (dos padres y siete hijos) son retratados a trevés de tres de los cuatro libros que Salinger publicó en vida: Nueve cuentos (1953), Franny y Zooey(1961), y Levantad, carpinteros, la viga del tejado y Seymour: una introducción (1963). También aparecen en el último cuento publicado en The New Yorker el 16 de Junio de 1965 (pero nunca reunido en un libro), titulado “Hapworth 16, 1924″.

El mejor lugar por donde empezar a conocer a los Glass es en Franny y Zooey, que junta dos cuentos largos, o nouvelles. Viven en un enorme departamento en Nueva York, son todos niños superdotados –pero profundamente excéntricos; varios están torturados con preguntas espirituales, para lo cual se vuelcan a pocos conocidos, y breves, textos zen. Fueron niños precoces, que tuvieron un éxito transnacional como panelistas en un programa de radio de preguntas y respuestas llamado: “It’s a wise child” (Es un niño sabio). No son ricos, pero tampoco existe una urgencia de ir a ganarse la vida. En algún momento se generó dinero y aun alcanza, así que tienen el lujo de dedicarse a contemplar irresolubles problemas existenciales. Están desilusionados, no encajan con el mundo. Más que una familia, es un clan; y el amor entre los hermanos, aunque nunca se acerca al incesto, es intenso. Hay alianzas secretas, hermanos que se prefieren más que a otros, y cada uno juega un rol diferente en la psicodrama familiar. Aunque los padres los aman, son distantes.

Cambiando algunos detalles la descripción de arriba casi se ajusta para los Tenenbaum. Como los Glass, los chicos Tenenbaum tuvieron éxito de muy chicos y ahora, de jóvenes adultos, se enfrentan con el problema de qué hacer con sus vidas. Aunque hay solo tres hermanos, existen personajes cercanos que integran la familia, haciéndola parecer un clan salingeresco.

Como en Franny and Zooey, en “The Royal Tenenbaums”, hay muchas escenas en los baños. No son escatalógicas: en familias tan grandes el baño se convierte en uno de los únicos lugares en el cual uno se puede encerrar y estar solo sin ser cuestionado.

Comparen estas dos escenas:

Al comienzo del relato “Zooey”, el protagonista homónimo del cuento (un actor de 25 años) esta tomándose un baño de inmersión, fumando, y leyendo una carta de su hermano Buddy, que tiene cuatro años. En el medio entra Bessie, la mamá de Zooey, y tienen una larga charla sobre Franny, su hermana menor que está en la universidad y en crisis. Ahora vayan a la escena de Margot Tenenbaum, una dramaturga, en el baño de inmersión en la película de Wes Anderson. Su madre, Etheline, le habla preocupada por su melancolía y aislamiento. Son escenas tan parecidas –tanto en espíritu como en la situación dramática- que es difícil pensar que Wes Anderson no tenía a “Zooey” en mente al escribirla y filmarla.

Este tipo de espejismos se repiten una y otra vez y sirven como una primera entrada para argumentar las afinidades entre Salinger y Anderson.

*

3.

Salinger y Wes Anderson comparten un obsesivo y extrañamente elegante perfeccionismo. Esto se manifiesta en decenas de características. Elegimos algunos.

A nivel macro, la obsesión por el perfeccionismo en Salinger se demuestra en que abandonó la vida de autor, dejó de publicar, a los 44 años, con una obra de cuatro libros. Como la de Rimbaud, la razón por su renuncia es un misterio. En el caso de Rimbaud –-por las cartas a su madre desde Etiopía– estamos casi seguros de que abandonó la poesía por completo. Pero Salinger, sabemos por cartas y los testimonios de sus esposas, nunca dejó de escribir. Murió en 2010, a los 91 años. Pasaron más de 40 años entre la última obra publicada y su muerte y es casi seguro que todo ese tiempo estuvo escribiendo. La idea que queremos proponer es que Salinger vio en sus cuatro libros editados una especie de perfección que difícilmente podría superar si entrara en la industria literaria con su exigencia de sacar libro tras libro más allá de las ganas que pueda tener un autor de escribir.

Los lectores y relectores de Salinger conocen la perfección interna de la obra. Tal vez sea en parte porque es tan escasa, pero nada en Salinger parece superfluo. Hasta en las dedicaciones de sus libros parece pedir perdón por el acto vanidoso de publicar. Por ejemplo en Levantad, carpinteros, la viga del tejado y Seymour: una introducción, escribe:

Si aun existe en el mundo un lector amateur –o cualquier persona que simplemente lee y corre- le pido a él o a ella, con una afección y gratidud que no se puede expresar, que comparta la dedicación de este libro en cuatro partes junto con mi esposa y mis hijos.

Vamos a Wes Anderson. Afortunadamente, el cineasta no tiene la fobia social ni la neurosis de publicar obras que Salinger. Su extraño, obsesivo y elegante perfeccionismo se manifiesta de otras maneras. Una de las más notorias es el uso de simetría en sus películas. Para ver la demostración de esto, disfruten este breve y contundente video llamado Wes Anderson // Centered:

*

4.

Hemos mencionado, hasta ahora, temas estructurales o temáticos. Pero si nuestra propuesta es verdadera tiene que haber mucho más que semejanzas superficiales. Más que eso, tiene que haber una hermandad que va más allá de las afinidades artísticas. Seguramente existe una de esas extrañas palabras en alemán –-que solo existen en alemán– para expresar lo que estamos intentando a decir. Una palabra que significa: dos almas separadas en el tiempo, viviendo en diferentes mundos, pero que comparten una búsqueda cuyas características son idénticas por más que se manifiestan en diferentes formas y se realizan con distintos recursos.

Para ser más preciso: hay muy pocos artistas que logran que sus obras parezcanartificiales y reales al mismo tiempo. Salinger y Wes Anderson comparten esta característica. Desde afuera, se manifiesta como una estética (verbal o visual); adentro de la obra, se demuestra luchando contra la certeza que el arte es falso, que el realismo es imposible. Aceptando esto crean personajes y situaciones que no tienen nada que ver con la vida real, que no intentan ser reales. Y sin embargo, por el truco de su arte, por el trabajo de su arte, terminan creando personajes que, en nuestras memorias, son tan reales como cualquier persona de carne y hueso que podemos decir que conocemos.

*

Tareas para el hogar

  • La obra de Salinger esta llena de personajes recurrentes, aparecen y reaparecen en varias de las obras. (Acá hay una lista completa de ellos). Aunque esto no pasa en la obra de Wes Anderson es cierto que él usa un elenco de actores en varias de sus películas, con lo cual hay una sensación de personajes recurrentes. ¿En qué manera se parece que un director se enamore de sus actores tal como un novelista se enamora de sus personajes?
  • Al ser artista y entrar en la vida pública inevitablemente te conviertes en un personaje. Una de las razones por lo que Salinger huyó de la vida pública es para evitar ese destino. Vean esta brillante y larga entrevista con Wes Anderson. ¿De qué maneras se parece a un personaje de una película de Wes Anderson? ¿Es intencional o no intencional? ¿Una obra real es, inevitablemente, una manifestación de la personalidad de su autor o autora?
  • La obra de Salinger atrajo a muchos personas perturbadas y desequilibradas. El asesino de John Lennon estaba obsesionado con El guardián en el centeno. Después de dispararle y herirle mortalmente al Beatle, se sentó en la vereda a leer la novela de Salinger. ¿Qué significa esto? La misma novela también inspiró a un individuo que intentó asesinar a Ronald Regan. ¿Es posible que Salinger, en su exilio autoimpuesto, pudo haber llegado a desear nunca haber escrito esa novela? ¿Se habrá sentido cómplice de la muerte de Lennon?
  • Intenten conseguir el último cuento publicado por Salinger, “Hapworth 16, 1924″. Es una carta escrita por Seymor Glass cuanto tiene 7 años y está en un campamento de verano. Comparen este cuento –el último que publicó Salinger– con la película “Moonrise Kingdom” (2012). Wes Anderson es guionista de sus películas. Busquen lograr un clásico análisis literario sobre cómo Salinger influyó a Wes Anderson como escritor.
  • La ropa figura prominentemente tanto en las obras de Salinger como Wes Anderson. Tengan esto en cuento en su recorrido de sus obras.
  • Tanto las obras de Salinger como las películas de Wes Anderson están repletas de libros imaginarios de autores que no existen. ¡Búsquenlas!

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