Cormac McCarthy le dice adiós a su Olivetti

cormacs lettra 32

Es la máquina de escribir que compró en 1958 y utilizó para tipear la totalidad de sus obras, más tres novelas inéditas. Se subastará el viernes 4 de diciembre, en Christie´s de Nueva York. Lo que se recaude irá al instituto científico –Santa Fe Institute- del que el novelista es miembro honorario.

[publicado originalmente en revistaenie.com 1/12/09]

Por Andrés Hax

Es imposible imaginarse que hoy un joven novelista que recién comienza su carrera podrá terminar escribiendo su obra entera -durante los cincuenta años o más que vienen- exclusivamente en una sola máquina de escribir. Sólo por ese hecho la subasta de la Olivetti (modelo Lettera 32), que se hará en Nueva York este viernes,será un evento extraordinario para los fetichistas y coleccionistas de artefactos del mundo literario. Pero además, la máquina pertenece a uno de los mejores novelistas estadounidenses después de Ernest Hemingway y William Faulkner. Según el sitio de la subasta se estima que se venderá en una suma entre $15.000 y $20.000. Este redactor apuesta que la cifra superará los $100.000 dólares. Solo se tienen que meter un Johnny Depp y un Brad Pitt a combatir en la puja para que sea la subasta sorpresa del año.


¿Cómo fue que este hombre de 76 años —conocido por su alergia a la publicidad y su absoluto desdén por el mundo literario académico y la farándula de las letras— se ha sometido a este pequeño circo?

Ñ Digital habló por teléfono con el instigador de la subasta, un amigo y colega de McCarthy del Santa Fe Institute, el economista John Miller.

“Yo estaba hablando con Cormac y me comentó que por fin se le había roto su Olivetti. Cómo no maneja Internet –no tiene, ni usa computadora- yo le dije que le iba a conseguir una nueva: y le compré un modelo igual en e-bay por menos de diez dólares.”

Fue Miller a quién se le ocurrió preguntarle a McCarthy si vendería la máquina para donar los fondos al instituto.

Un novelista entre científicos

El Santa Fe Institute fue fundado por el físico Premio Nobel, Murray Gell-Mann. Es una especie de coloquio/universidad improvisada/think tank que se dedica a estudiar el tema de los sistemas complejos, tanto artificiales como naturales: desde un hormiguero hasta el Internet.

McCarthy y Gell-Mann se conocieron en los años 80 cuando McCarthy era becario del MacArthur Award, un extraordinario premio (a cual no se puede postular) que se otorga anualmente a “genios” con gran promesa en una variedad de disciplinas, que pero que se encuentran en los márgenes de sus respectivas prácticas, sean literarias, artísticas o científicas. El premio consiste en $500.000 dólares, entregados en cinco años, sin ningún compromiso por de parte del beneficiario. La idea es que le ayuda a avanzar sus investigaciones u obras fuera de las presiones del mercado y de la academia.

Cuando McCarthy lo ganó en 1981 era un escritor totalmente desconocido por el público general. Sus cuatro novelas, hasta ese momento, habían vendido alrededor de 5.000 ejemplares cada una. Pero era lo que se llama un writer’s writer, ósea un escritor admirado y leído por los escritores. Con la beca McCarthy se dedico a investigar y escribir una de sus obras maestras, Meridianos de Sangre – una especie de cruce entre Moby Dick y El Infierno de Dante que trata de una pandilla de rufianes (de mediados del Siglo XIX) que caza a la población indígena del sur-oeste de los Estados Unidos por recompensa del gobierno expansionista. Para el crítico Harold Bloom es una de las novelas más sublimes e importantes de la literatura norteamericana.

Otro beneficio para McCarthy fue conocer a Gell-Mann en uno de los encuentros del MacArthur, donde Gell-Mann era miembro del directorio. McCarthy, según los pocos reportajes que ha concedido, es una especie de enciclopedia ambulante con un voraz y variado interés en el mundo y su infinita variedad de fenómenos. Alguna vez dijo que escribe porque considera que la novela sigue siendo el medio que mejor absorbe todas las disciplinas humanas. Cuando Gell-Mann le invitó a McCarthy a ser residente honorario en el Instituto el escritor aceptó y encontró un entorno ideal para su vida intelectual. Escribe –sobre su Olivetti- todos los días en una oficina propia y participa activamente en los coloquios y conferencias del Instituto lejos del mundo onanista de la industria de la literatura.

Miller le contó a Ñ Digital que cuando le sugirió a McCarthy que se podría subastar la Olivetti y donar las recaudaciones al Instituto el novelista no dudo. “Aceptó inmediatamente. Se puso en contacto con un amigo en Nueva York para arreglar la subasta, porque yo no sé nada de estas cosas.”

El amigo, Glenn Horowitz —un librero anticuario— de Nueva York que hizo el puente entre McCarthy y la casa de subastas Christie’s también habló por teléfono con Ñ Digital desde su librería/galería en East Hampton.

“Yo creo que Cormac reconoce cuan generoso ha sido con el el Instituto de Santa Fe.  Y esto es una manera de agradecerlos. En un momento pensé en comprarla yo mismo, pero después pensando en el estatus ya legendario que ha conseguido Cormac decidí que lo mejor sería ofrecerlo en una subasta pública; que le daría más beneficios al Instituto y que –además- sería muy divertido.”

La Olivetti viene acompañada con una carta escrita por McCarthy certificando que es su máquina de escribir:

“Esta máquina de escribir fue comprada por mi en una casa de empeño en Knoxville Tennessee en el otoño de 1958. Pagué cincuenta dólares por ella. Es una Olivetti Lettera 32 y el número de serie es 2143668. No ha sido arreglada o limpiada salvo una vez que le saque el polvo con un compresor de aire en una estación de servicio en el otoño de 2009 cuando ya estaba empezando a mostrar signos de desgaste… He tipiado sobre la máquina de escribir todo los libros que he escrito, incluyendo tres que no se han publicado aún. Incluyendo todo los borradores y correspondencia que escribí diría que han sido cerca de cinco millones de palabras a lo largo de un periodo de 50 años.”

La subasta esta abierta a pujadores por Internet. A romper el chanchito. Podrás escribir igual que Cormac McCarthy. Como dice la publicidad, ciertas cosas no tienen precio.

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